Hasta el Fondo
Me encuentro sobre el borde del puente con la piedra amarrada a mi cuello, esperando que el viento pase y me empuje hasta el fondo del río. O mejor aún, sobre esas rocas filudas que se ven en el fondo. Espero al viento para al fin darle el gusto a aquellos que dicen debería estar muerto por el solo hecho de ser marxista. Aquí terminará la vida en donde me fui desprendiendo de lo necesario hasta que las despedidas ya no eran algo emocionante. Seguramente cuando aparezca mi cuerpo irán a mi pieza a buscar alguna típica carta de despedida. Entrarán entre mis cosas, abrirán mis libros, leerán mis escritos, encontrarán la pila de weas raras que guardo y seguramente dirán que estaba loco. Pero no encontrarán carta alguna. Especularán sobre las causas que me llevaron a tirarme, sin saber que ninguna de las que crean me importaban. No me importa el haber asesinado gente, mucho menos el haber robado, el haber pasado noches enteras tremendamente drogado tirado en l...